China es una potencia de contrastes asombrosos donde cinco mil años de historia imperial se fusionan con algunas de las ciudades más tecnológicas y futuristas del planeta. Desde la majestuosidad de la Gran Muralla y los Guerreros de Terracota hasta el horizonte vanguardista de Shanghái, el país ofrece una diversidad geográfica inmensa que incluye las montañas de «Avatar» en Zhangjiajie y los santuarios de osos panda en Chengdu. Viajar por China es sumergirse en una cultura profundamente arraigada en sus tradiciones y su gastronomía regional, mientras se experimenta un ritmo de desarrollo que está redefiniendo el siglo XXI a través de trenes de alta velocidad y una infraestructura monumental.
Mejor época: Septiembre y octubre (otoño). El clima es perfecto en todo el país y los cielos están despejados.
Segunda opción: Abril y mayo (primavera). Temperaturas agradables y paisajes verdes.
Cuándo NO ir: Evita a toda costa la primera semana de octubre (Fiesta Nacional) y el Año Nuevo Chino (enero/febrero), ya que todo colapsa por el turismo interno.
Presupuesto bajo: Noviembre a marzo. Hace frío, pero es mucho más barato y no hay multitudes.
Olvida la "comida china" occidental; aquí descubrirás una explosión de sabores regionales, desde el pato de Pekín hasta los dim sum de Cantón
Sus paisajes, como las montañas de Zhangjiajie (Avatar) o el río Li en Guilin, parecen sacados de una pintura o de otro planeta.
Puedes pasar de un templo budista milenario a un rascacielos de alta tecnología en un solo viaje, viviendo dos épocas a la vez.
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